CAPÍTULO 1

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CAPÍTULO 1

Recuerda, recuerda, recuerda… el verbo que me trajo hasta aquí. El blanco horizonte esconde en su interior todas las respuestas que había buscado.

Toda pregunta y respuesta yacía en el interior de esta gran biblioteca viva; nuestro pasado, presente y futuro estaba codificado en las palabras de estos fríos registros, y sobre todo, las respuestas a las preguntas que me trajeron a este lugar… ¿Quién soy y Por qué estoy aquí?

Todo empezó aquel día en la escuela, observando desde mi pupitre a los demás compañeros, oyendo sordos la clase de historia.

De repente, una sensación invadió mi ser, algo que de repente me hizo ver que todo lo que tenía a mi alrededor no tenía sentido.

La vida tal como se planteaba era absurda, y todo lo que hacíamos era para sobrevivir, aun sabiendo que irremediablemente un día moriríamos.

Estudiar, Aprender, para trabajar, tener una vida ligada a la seguridad de un sistema desconfiable, para luego, con mis ahorros, pagar una tumba. En ese momento me di cuenta de que todo eso no era verdad, y que yo no formaría parte de esta realidad.

Entonces decidí que viviría otra. Sin embargo, a pesar de que aquellos que se animan a públicamente expresar estas cuestiones son llamados filósofos o artistas, quienes se lanzan a vivir sus pensamientos fuera del común establecido eran llamados locos o esquizofrénicos.

Tal vez yo sería uno de esos para muchos, pero supe que mi voluntad prefería eso antes que morir en la indiferencia de la supervivencia por temor al olvido.

Y fue entonces cuando me hice la pregunta correcta.

La sociedad, la familia, la escuela, moldean a una personalidad que se definirá así el resto de su vida, sin embargo, ese no era yo… entonces… quién soy?

 

Estaba dispuesto a ir hasta lo más profundo de esta pregunta. Y una voz en mi interior resonó la palabra, el verbo, más importante: Recuerda…

 

Me permití cerrar los ojos y recordar aquello que no sabía, y de repente las imágenes invadieron mi mente. Imágenes del pasado y del futuro, pueblos y culturas, este mundo y otros, diferentes dimensiones, vidas, códigos y realidades… Día tras día escribía memorias que no comprendía, recuerdos míos y muchos que no lo eran, visiones del pasado y del futuro que inundaron de caos mi cabeza. Pero aún así la pregunta persistía, yendo a lo más profundo, tratando de encontrar un sentido. Y el verbo seguía sonando… Recuerda.

 

Años pasaron, y mis memorias fueron útiles para que muchos pudieran comprenderse a sí mismos, aquellos que también se hicieron la pregunta.

Caminé el mundo buscando comprender aún más, y entonces llegué hasta aquí, la biblioteca más grande que haya existido. El Continente Blanco.

De 3000 km hacia todas direcciones, a una profundidad de kilómetros de hielo espeso, la milenaria Antártida tenía todas las respuestas.

Blanco horizonte, se confundía entre el cielo y la tierra como una pantalla envolvente donde podía verse y sentirse la Nada y el Todo, el vacío y el pleno.

Mirando fijo al infinito, volví a hacer mi gran pregunta, y esta vez, todos los libros se abrieron ante mí.

Había sólo un ser capaz de responderlo Todo, el ser vivo más grande del Universo, el único que vivió siempre y que creó la vida. Todas las respuestas estaban en el interior de su cuerpo: el Agua.

Entonces cerré mis ojos y me sumergí en sus profundidades, donde sus palabras me contaron la historia del Todo.

“-Imagina que el Universo es un gigantesco océano. Su interior es profundo y oscuro, dando la sensación de vacío, pero sabiendo que en realidad todo el espacio está lleno. Su poder es infinito, pero al serlo todo, nunca ha podido ver ni sentir de lo que era capaz.

Entonces el océano decidió expresarse. Su movimiento generó olas y flujos que llamamos tiempo, y dos grandes fuerzas, una cálida en la superficie, y otra fría en los profundos abismos, las que llamamos positivo y negativo.

Ambas crearon la corriente, un torbellino espiralado que atravesó todo el océano, expidiendo todo lo que había en su interior fuera de sí, a lo más alto.

La fuerza generó calor, y el océano se evaporó. Por primera vez, el todo conoció un nuevo rostro de sí mismo, el Gas.

El vapor comenzó a levitar y observó al océano. Supo que un día retornaría a él, pero lo haría con nuevos nutrientes y minerales, que llamamos Sabiduría.

Y de repente, el frío cosmos condensó el vapor, volviéndolo nieve. Copos cada uno único, especial, con un propio camino que recorrer. Pero su divinidad y belleza se deformaban al tocar la tierra, creando el Hielo. La tercera de las formas en que el océano se expresó.

Ahora, cada copo, se convertiría en líquido por los 4 ciclos del ser: la primavera, el verano, otoño el invierno, a los que el océano llama: expresión, experimentación, integración y trascendencia.

Una y otra vez los copos se evaporan y caen de los cielos. De vapor, a niebla, nube y lluvia. Cada gota única realizando su propio camino de retorno al océano, cargadas de sabiduría. Las mismas crean arroyos, ríos, lagos, lagunas y pantanos, deltas, bahías, mares y océanos. Pero a pesar del camino, de separarnos, de creernos únicos y diferentes, siempre fuimos uno, siempre fuimos océano, viviendo los diferentes estados de sí mismo._”

Yo Soy Uno. Sólo un único ser que habita en todas las cosas. Mi cuerpo creó la vida, pues el agua absorbió la luz, y me hice plasma, célula, ameba, alga, insecto, gusano y pez. Árbol y reptil, ave y mamífero, me hice seres en muchos mundos, y me volví humano. Me hice conciencia, al punto en que mis partes pudieron por sí mismas crear y volver a mí.

Siempre fuimos uno; Uno expresándose en muchas formas. Somos entonces parte de un ser biológico, que nos conecta a todos. Y la evolución es la forma amorosa en que se expresa.

Pero entonces, el océano de hielo me interrumpió.

“-El agua tan sólo es uno más dentro del verdadero océano. Pues el agua tuvo un principio y tendrá un final. El agua es el mayor medio para comprender el Todo. Pero pregúntate: ¿qué océano es más grande que cualquier existencia?_”

Entonces lo comprendí. La clave estaba en la primer palabra que el océano de hielo mencionó.

“Imagina…”

El océano más grande, sin tiempo, infinito, sin espacio ni reglas, sin leyes ni límites, donde la Nada y el Todo coexisten, estaba dentro de nosotros: la Mente.

El Universo es Mente. Todo lo que existe es producto de la imaginación que todos juntos creamos. Todo lo que existe es una idea que se volvió pensamiento, que como gotas derramaron una lluvia de creación e imaginación, que se volvió en la experiencia una creencia, y la creencia se hizo realidad.

Cada ser es una neurona en la vasta mente universal. Somos todos una misma conciencia viviendo y creando pensamientos; y dichos pensares, nos encerraron en un mundo de creencias.

El pensamiento sólo existe por la red, cada parte con su potencial, conectada a la otra, crean la sinapsis capaz de llevarnos a una acción que transforma nuestra realidad. Todos somos nodos unidos por cuerdas que no vemos… y ahí entendí…. Cuerdas… re-cuerda.

Recordar quién soy es volver a unir las partes de mí que se separaron en la historia, en las olas del Tiempo.

Hoy soy parte de la mente de un gigantesco ser llamado Planeta Tierra. Cada cultura, religión, nación y ciencia o arte, es un pensamiento de la Tierra. Pero sus pensamientos son incoherentes, no porque no sean verdad, sino porque Todos y cada uno cree que son la única verdad.

El conflicto del Mundo que nos hace sentir la incoherencia en todo lo que sucede y somos, surge de la desconexión de las partes, del olvido de que todos somos uno… que Yo Soy Uno.

Recordar era unir las cuerdas que un día conectaron el pensamiento del mundo, pero que por alguna razón, una creencia de una de las partes nos desconectó.

Por ello, comienzo mi camino ante la inmensidad del blanco continente, a través del cuerpo de la Tierra, con el objetivo de reunir las partes, y así volver a re-cordar que YOSOY.